lunes, mayo 18, 2009

albayzin




Cuando el sol lamió el albaicín,
vi llorar licor
a una castañuela.

Fue toda la virtud gitana contra la mía,
que en tres sevillanas de brazos pitón,
sudó agria canela por axilas, busto y vientre.
Miel ponzoñosa para el delirio.
Dulce diablo de la caña.
Bajo el sol del albaicín,
dormiría esa nostalgia de ida y vuelta.
Esclava de su cadencia, daría todoa esa mujer
por un ronco gemido
de su soberbia calé
.