miércoles, mayo 27, 2009

de aguantar y escapar
(chicho)



Lejos de los teléfonos y de las miserias de la burocracia, le doy cuerda a la cabeza. ¿Habrá que trabajar una teoría sobre el valor moral de la mentira? ¿Somos todos como matryoshkas? ¿Cuantos yos tenemos dentro? ¿Cuál vale más, el más visible o el más secreto? ¿Cuánto de todos esos yos hay que exponer al público? ¿No es legítimo mentir con la opción superior y estética del silencio para no hacer daño? ¿Es siempre moralmente deseable la verdad? ¿Hay algo entre callar y hablar que valga la pena? ¿La conciliación condena la felicidad? ¿Acaso es posible el amor sin radicalidad?
¿Ni cubierta la faz, ni mirando al abismo?
Sin resolver algo de eso, estaré siempre entre aguantar y escapar.