lunes, junio 15, 2009

fermento




Ella cree que no, pero hay un demonio que vuela tercamente marcando sus intervalos vitales. La referencia única de su tiempo.
Ella misma lo protege entre el brazo y las costillas.

Su sueño la arrulla en una paz frágil y artificial, que apenas dura hasta el siguiente vértigo, cuando el sobaco cede a la fiebre y la seducción despierta al demonio.Se libera con el abrazo prohibido.
Su vuelo anuncia los mareos del amor.
Vuela mejor con los años: su elegancia se fermenta y estiliza.
Como los amores de los tiempos del cólera.

¿Vale la pena esperar tanto para pasar el resto de la vida juntos navegando el magdalena aguas arriba y aguas abajo?