miércoles, junio 17, 2009

whispering...





I hope this doesn't appear to be too formal a beginning
...I send you this cadmium red

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john christie
to
o
john berger
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"Dream and art are a magic hoard: they link man with the life of light and darkness, with spiritual collaboration"
Jean Arp


..key to dreams, my dear D, key to dreams...

lunes, junio 15, 2009

fermento




Ella cree que no, pero hay un demonio que vuela tercamente marcando sus intervalos vitales. La referencia única de su tiempo.
Ella misma lo protege entre el brazo y las costillas.

Su sueño la arrulla en una paz frágil y artificial, que apenas dura hasta el siguiente vértigo, cuando el sobaco cede a la fiebre y la seducción despierta al demonio.Se libera con el abrazo prohibido.
Su vuelo anuncia los mareos del amor.
Vuela mejor con los años: su elegancia se fermenta y estiliza.
Como los amores de los tiempos del cólera.

¿Vale la pena esperar tanto para pasar el resto de la vida juntos navegando el magdalena aguas arriba y aguas abajo?

lunes, junio 08, 2009

pactos, crisis y resistencias



¿EL derecho a resistir el Derecho?
Gargarella o cualquiera que quiera, que siga...

jueves, junio 04, 2009

descubrir, contra el conformismo

para iker:
que vivas el mundo desde tu burbuja y puedas elegir





(en los cuadernos de Gramsci, una carta a Tatiana, sobre Delio, su hijo)


Queridísima Tatiana, he recibido las dos fotografías y el manuscrito de Delio. No he comprendido propiamente nada y me parece inexplicable que empiece a escribir de derecha a izquierda y de izquierda a derecha; estoy contento de que escriba con las manos, ya es algo. Si se le hubiera ocurrido escribir con los pies habría sido mucho peor, ciertamente. Puesto que los árabes, los turcos que no han aceptado las reformas de Kemal, los persas , y tal vez también otros pueblos, escriben de derecha a izquierda la cosa no me parece muy seria y peligrosa; cuando Delio aprenda el persa, el turco o el árabe, el haber aprendido a escribir de derecha a izquierda le será de gran utilidad. Una cosa tan sólo me llama la atención: que haya habido tan poca lógica en el sistema. ¿Por qué haberlo forzado de pequeño a que se acostumbre a vestir como los demás? ¿por qué no haber dejado a su libre personalidad también el modo de vestirse y haberlo forzado a un conformismo mecánico? Habría sido mejor que él eligiera espontáneamente: los calzoncillos en la cabeza, los zapatos en las manos, los guantes en los pies, etcétera; o mejor todavía, ponerle cerca vestidos de arrapiezo y de niña y darle libertad de elección. ¿No te parece?


Antonio Gramsci
20 de marzo de 1931

martes, junio 02, 2009

guiño


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Esto fue escrito en la noche. En la guerra la oscuridad no tiene bando, en el amor la oscuridad confirma que estamos juntos.



John Berger
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"¿Dónde estamos?"
Con la esperanza entre los dientes

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sábado, mayo 30, 2009

Venenos para olvidarse o reventar



Carlos Phileas habló de una posible ayuda estatal para obtener la "Cavorita" y la droga que lo haría invisible; terminó con una comparación feliz: "Invisible como las chicharras que se mueren de tanto cantar", porque con la sombra novedosa cada árbol se ensilenciaba a nuestro paso. Sabido es que a las chicharras les rasca el sol y cantan para olvidarse. Cuando no cantan, duermen un sueño tonto. Cuando cantan en exceso, revientan.



Andrés Caicedo

Qué viva la música

miércoles, mayo 27, 2009

de aguantar y escapar
(chicho)



Lejos de los teléfonos y de las miserias de la burocracia, le doy cuerda a la cabeza. ¿Habrá que trabajar una teoría sobre el valor moral de la mentira? ¿Somos todos como matryoshkas? ¿Cuantos yos tenemos dentro? ¿Cuál vale más, el más visible o el más secreto? ¿Cuánto de todos esos yos hay que exponer al público? ¿No es legítimo mentir con la opción superior y estética del silencio para no hacer daño? ¿Es siempre moralmente deseable la verdad? ¿Hay algo entre callar y hablar que valga la pena? ¿La conciliación condena la felicidad? ¿Acaso es posible el amor sin radicalidad?
¿Ni cubierta la faz, ni mirando al abismo?
Sin resolver algo de eso, estaré siempre entre aguantar y escapar.




lunes, mayo 18, 2009

albayzin




Cuando el sol lamió el albaicín,
vi llorar licor
a una castañuela.

Fue toda la virtud gitana contra la mía,
que en tres sevillanas de brazos pitón,
sudó agria canela por axilas, busto y vientre.
Miel ponzoñosa para el delirio.
Dulce diablo de la caña.
Bajo el sol del albaicín,
dormiría esa nostalgia de ida y vuelta.
Esclava de su cadencia, daría todoa esa mujer
por un ronco gemido
de su soberbia calé
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martes, mayo 12, 2009

devenir

En la vida todo es ir
(Juan Antonio Corretjer)

En la vida todo es ir/ a lo que el tiempo deshace. /Sabe el hombre dónde nace/ y no dónde va a morir.

El hombre que en la montaña/ por la cruz de algún camino/ oye la voz del destino,/ se aleja de su cabaña. /Y prosiguiendo su hazaña/ se dirige al porvenir/ una esperanza a seguir./ Mas no ha de volver la cara,/ pues la vida es senda rara:/ en la vida todo es ir.

Miro esa palma que airosa/ su corona al sol ostenta/ y miro lo que aparenta/ la esplendidez de la rosa./ Contemplo la niña hermosa/ riendo a lo que le place,/ y lo que el viento le hace/ a la hoja seca del jobo:/ es la vida como un robo
a lo que el tiempo deshace.

Tuve un hermano que dijo/ "Cuando salí de Collores..."/Así cantó sus amores/ al Valle del que fue hijo.
Una y otra vez maldijo/ la gloria que en letras yace,/ (y en que su nombre renace),/ pues que llegó a comprender
lo poco que es el saber:/ sabe el hombre dónde nace.

No hay más. Un solo camino/ que se quisiera tomar,/ mas la suerte del andar/ maltrata y confunde el tino.
Nadie niegue su destino./ Es que ser hombre es seguir/ y un ideal perseguir/ por la vida hacia delante,
sabiendo lo que fue enante/ y no dónde va a morir.


lunes, mayo 11, 2009

espejismos para el alma


La necesidad de amar es poderosa. Crea oasis donde volverá a haber arena.
Es cuestión de tiempo.
Pero en el oasis uno revive mientras bebe, y se mira: la propia imagen volviendo a empezar, repetidamente, sin finales, nadando en ríos de euforia, lejos por siempre de los prolongados períodos de calma.
¡Es una trampa! Pero no podemos vivir sin ella. Moriríamos de sed.
Saciada la sed, la razón vuelve.
Antes que el ángel sea terrible, se retrata sonriendo y se guarda.
Y vuelvo a RilKe, deseando que no tenga toda la verdad consigo:


¿Quien si gritara yo, me oiría entre los coros
de los ángeles? y suponiendo que me tomara
uno de repente hacia su corazón, me fundiría con su
más potente existir. Pues lo bello no es nada
más que el comienzo de lo terrible, que todavía apenas soportamos,
y si lo admiramos tanto, es porque, sereno, desdeña
destrozarnos. Todo ángel es terrible.
(...)

Rainer Maria Rilke,
ELEGIAS DE DUINO
primera elegia

viernes, mayo 08, 2009

apUestas Vitales





Borgeby Gard, Fladie (Suecia), 12 de agosto de 1904

Volviendo a hablar de la soledad, aparece cada vez más claramente que ella no es en rigor, nada que se pueda tomar o dejar. Y es que somos solitarios. Uno puede querer engañarse a este respecto y obrar como si no fuese así; esto es todo. ¡Pero cuánto más vale reconocer que somos efectivamente solitarios, y hasta partir de esta base! Así, por cierto, ocurrirá que sintamos vértigo, pues nos vemos privados de todos los puntos de referencia en que solía descansar nuestra vista. Ya no hay nada cercano. Y todo lo que es lejano está infinitamente lejos. Quien fuera llevado, casi sin preparación ni transición alguna, desde su aposento a la cúspide de una gran montaña, tendría que experimentar algo semejante. Se sentiría casi anonadado por una inseguridad sin igual y por el verse abandonado al capricho de algo que no tiene nombre. Le parecería estar cayendo, o se creería lanzado al espacio, o bien estallando en mil pedazos. ¡Qué enorme mentira debería inventar entonces su cerebro para alcanzar a recuperar el anterior estado de sus sentidos y devolverles su serenidad! Así se transforman, para quien se vuelva solitario, todas las distancias, todas las medidas. Muchos de estos cambios se producen de un modo repentino, brusco. Y, al igual que en aquel hombre transportado a la cima de una montaña, surgen entonces aprensiones insólitas, sensaciones extrañas, que parecen rebasar todo lo humanamente soportable. Pero es necesario que también esto lo vivamos. Debemos aceptar y asumir nuestra existencia del modo más amplio posible. Todo, incluso lo inaudito, ha de ser viable en ella. Este es, en realidad, el único valor que se nos pide y exige: tener ánimo ante las cosas más extrañas, más portentosas y más inexplicables, que nos puedan acaecer.
Rainer Maria Rilke

martes, abril 28, 2009

jAvieR oRtiz


Ha muerto Javier Ortiz. Una banda de luto. Y su obituario, escrito por él mismo:

OBITUARIO

Javier Ortiz, columnista

Falleció ayer de parada cardio-respiratoria el escritor y periodista Javier Ortiz. Es algo que él mismo, autor de estas líneas, sabía muy bien que sucedería, y que por eso pudo pronosticar, porque no hay nada más inevitable que morir de parada cardio-respiratoria. Si sigues respirando y el corazón te late, no te dan por muerto.

Así que en ésas estamos (bueno, él ya no).

Javier Ortiz fue el sexto hijo de una maestra de Irún, María Estévez Sáez, y de un gestor administrativo madrileño, José María Ortiz Crouselles. Sus abuelos fueron, respectivamente, un señor de Granada con aspecto de policía –lo que tal vez se justifique considerando el hecho de que era policía–, una señora muy agradable y culta con allure y apellido del Rosellón, un honrado y discreto carabinero orensano con habilidades de pendolista y una viuda de Haro casada en segundas nupcias con el recién mencionado, Javier Estévez Cartelle, del que se derivó el nombre de pila de nuestro recién difunto. Si algún interés tienen todos estos antecedentes, cosa que dista de estar clara, es el de demostrar que, en contra de lo que suele pretenderse, el cruce de razas no mejora el producto. (Obsérvese qué gran variedad de procedencias se puso en juego para acabar fabricando a un vasco calvo y bajito.)

La infancia de Javier Ortiz transcurrió en San Sebastián, ciudad que le venía muy a mano, porque nació allí. Se dedicó básicamente a mirar lo que había por sus cercanías, en particular el pecho de las señoras –ahora que ya está muerto podemos descubrir ese inocente secreto suyo–, y a estudiar cosas tan peregrinas como las ciudades costeras del Perú, de las que no logró olvidarse hasta su postrer respiro. Los jesuitas trataron de encauzarlo por el buen camino, pero él descubrió muy pronto que era comunista. Eso malogró del todo su carrera religiosa, ya de por sí poco prometedora, sobre todo desde que notó con desagrado el interés que algunos sacerdotes ponían en sus partes pudendas.

Su primer trabajo como escribidor, aparecido en una página del periódico del colegio, fue, curiosamente, una necrológica, con lo que cabría decir que su carrera como periodista ha resultado capicúa, singular circunstancia de la que muy pocos podrían presumir, aún en el improbable caso de que lo pretendieran.

A los 15 años, hastiado de las injusticias humanas –algunas de las cuales seguían teniendo como referencia obsesiva los pechos femeninos–, decidió hacerse marxista-leninista. Los años siguientes tuvo que emplearlos en averiguar qué era eso que acababa de hacerse, a lo que contribuyeron decisivamente algunos esforzados miembros de la Policía política franquista.

A partir de lo cual, se dedicó con gran entusiasmo a cultivar el noble género del panfleto. Sin parar. A diario. Año tras año. Fue cambiando de punto de residencia, no siempre por voluntad propia –ahí merecen especial mención sus estancias carcelarias y su exilio, primero en Burdeos, luego en París–, pero jamás varió su inquebrantable afán de agitador político, que él pretendía haber adquirido, por absurdo que parezca –y sea, de hecho–, en la lectura de Los documentos póstumos del Club Pickwick, de don Carlos Dickens, y de las Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Padarox, de don Pío Baroja.

Burdeos, París, Barcelona, Madrid, Bilbao, Aigües, Santander... Recorrió incontables sitios y holló innúmeros parajes sin parar de escribir, erre que erre. Zutik!, Servir al Pueblo, Saida, Liberación –y Mar, y Mediterranean Magazine– y El Mundo, y una docena de libros, y varias radios, y algunas televisiones... Por escribir, incluso escribió para otros y otras, ejerciendo de negro en momentos de particular penuria. También lo hizo a veces por amistad.

Movido por la lectura del Selecciones de Reader’s Digest y otras publicaciones estadounidenses tan aficionadas a ese género de operaciones, un día decidió calcular cuántos kilómetros cubrirían sus escritos, en el caso de colocarlos todos en una sola larguísima línea de cuerpo 12. El resultado de la estimación fue concluyente: ocuparían la tira.

En materia de amores (de la que sería injusto decir que careciera de alguna experiencia), también fue capicúa. Decía que las mejores mujeres, las más cariñosas y las más nobles con las que compartió sus días (sin desdeñar dogmáticamente a ninguna otra), le resultaron la primera y la última. Aunque la favorita le apareciera por medio: su hija Ane.

Y todo para acabar con algo tan vulgar como la muerte. Por parada cardio-respiratoria, como queda dicho. En fin, otro puesto de trabajo disponible. Algo es algo.

lunes, abril 27, 2009


pOr pRevenciÓn





El sueño iba así:
D. estaba entre mucha gente desconocida en el monte. Era un juego de supervivencia. No había equipos. Eran tres los objetivos principales para cada participante: a) debía encontrar puntos marcados, b) mientras ubicaba cada baliza y durante el recorrido hacia ella, debía huir de los demás, y c) si veía a cualquier otro debía disparar a matar, como harían con él si lo veían. Ni siquiera en la baliza el concursante estaba seguro, y no era claro cuándo o dónde estaba el fin del juego.
D. se tumbó tras un arbusto para ocultarse mientras pensaba dónde estaba la siguiente baliza. Pasó otro detrás suyo, lo miró y de dijo "te he visto", le disparó con una bayoneta que D. no pudo esquivar y lo mató.

Con más de cuatro millones de desempleados y una espiral ascendente y veloz de destrucción de empleo, la solidaridad se esfuma. Todos somos para todos el lobo que se podría comer la única presa que queda. Nos han endosado la consecuencia de un sistema insostenible y nos harán matarnos por el único puesto de trabajo libre en el horizonte.
El derrumbe de las bases del neoliberalismo y la fractura del capitalismo nos han convertido en siameses que se pelean, en los siameses de Amador, el lúcido borracho de los lunes al sol...

http://www.youtube.com/watch?v=UrrqSCtWo1I

viernes, abril 24, 2009

tears won't help




Últimamente he vuelto a soñar.
He soñado con un mar en el que no podía hundirme, el agua tenía una cáscara, era un material raro, entre pastillaje dulce y un tapete plástico, el viento no labraba las líneas del agua. No me hundía pero tampoco podía nadar. Me horroricé. Preferí escalar un inmenso barco y quedarme colgada de la proa. Veía lejos, en la superficie de barco, a mi compañero haciendo fotos del horizonte. Quise que viera que el agua no era agua.
Pero no pude.

Mi amigo F. también ha vuelto a soñar.
Me escribió:

...anoche soñé que vivía en una casa miserable y que un mendigo, sucio y borracho, me engañaba con una voz conocida para que le abriera la puerta. Lo hice, pero al advertir quien era cerré rápidamente y lo dejé fuera. A la mañana siguiente estaba muerto junto a la casa. Muerto de frío. Me desperté con un susto, eran las tres, y no he vuelto a dormirme.


Me aterró su sueño, sobre todo en la parte en que me pareció que quien moría era él.
"No te encierres por dentro de tu casa si te puedes morir de remordimiento" , fue la moraleja que me disparó mi católico subconsciente.
Volví a leer y me pareció igual de aterrador el sueño. Aunque esa vez él mataba al mendigo. Igual de bíblico. El homicidio por egoísmo y miedo a la suciedad ajena lo condenó a la vigilia.

Los sueños son así. Sacan de uno lo que uno jamás querría.
Recordarlos obliga a reconocer las propias miserias.
Contarlos es otra cosa. Es salir a pasear en calzoncillos y calcetines apolillados.

Es cierto, de cerca nadie es normal.


viernes, febrero 27, 2009

todo es culpa del maldito logo




manifiesto para la despenalización del top-manta

Las organizaciones sociales, colectivos y personas abajo firmantes queremos hacer conscientes a las autoridades y a la opinión pública del sufrimiento humano, injusto y estéril, con que están pagando los top-manta –último eslabón de una cadena mucho más prolongada- la desproporcionada dureza del Código Penal en materia de delitos contra la propiedad intelectual e industrial. Una vez más, acaban pagando los platos rotos los sectores sociales más vulnerables y precarios.

1.- Sólo en cárceles, sin tener en cuenta los expulsados y encerrados en los CIES (Centros de Internamiento de Extranjeros), hay varias decenas de personas cumpliendo penas de prisión, exclusivamente por exponer y vender en la calle copias de DVD y CD. Por increíble que parezca, la mera exposición en la vía pública es objeto no de una sanción administrativa sino de una condena judicial con pena efectiva de prisión. Nos parece un lamentable despropósito que a nadie beneficia.

2.- Por mala técnica jurídica, el vigente Código Penal no distingue entre los grandes defraudadores y quienes se limitan a vender copias pirata por una pequeña cantidad. Por eso, prevé penas de seis meses hasta 2 años de cárcel y multa que YA están cumpliendo varias decenas de personas en un sobresaturado sistema penitenciario. En el peor de los casos, el perjuicio provocado por este ilícito jamás llega a los 400 euros que se considera límite para otros delitos. En definitiva, según el Código Penal actual puede imponerse más pena por exponer un CD pirata en la calle para sobrevivir que por cometer un robo con intimidación en determinados supuestos

Ante todo ello reclamamos:

I.- AL GOBIERNO DE LA NACIÓN, que proceda de oficio a otorgar el indulto particular total de todas las personas que están cumpliendo pena de prisión por mera exposición o venta al por menor de copias pirata. Asimismo, curse instrucciones a la Fiscalía General del Estado para que deriven su actuación hacia las redes organizadas y no hacia los últimos infortunados eslabones. Finalmente, que el Ministerio del Interior sobresea los expedientes abiertos en razón de este supuesto.

II.- AL PARLAMENTO, que mejore la redacción del Código Penal mediante las modificaciones adecuadas para proporcionar la respuesta penal a su desvalor social en delitos contra la propiedad intelectual e industrial y a la objetividad de la situación concreta de los top-manta, procediendo a la destipificación de los supuestos de escasa importancia, atenuando proporcionalmente los supuestos de menor entidad, etc.

Firma aquí
Slumdog Millionaire...sShh
(¿chabolas y torturas?)






JUAN JOSÉ MILLÁS 27/02/2009

Resulta comprensible la alegría con que en la India se ha recibido el éxito de Slumdog millionaire. Parte de la gloria de ese relato tan perverso como ingenuo les pertenece. Parte de la moraleja también. Suyos son los paisajes y la música y los actores; suya es en gran medida la emoción que ha logrado transmitir a millones de espectadores de todo el mundo. Pero la película empieza con un individuo que está siendo torturado minuciosamente en los sótanos de una comisaría de Bombay y al que no ahorran ninguno de los sufrimientos que todas las dictaduras, y algunas democracias, infligen a sus víctimas. Lo cuelgan, lo ahogan, le meten la cabeza en un retrete, le aplican descargas eléctricas... Por si fuera poco, el individuo ha sido detenido de forma irregular. En realidad, ha sido secuestrado por orden del director de un concurso televisivo. El espectador recibe esa información como normal. Del mismo modo que en el Chile de Pinochet te podían arrojar al mar desde un avión o en la Norteamérica de Bush te podían trasladar a una cárcel secreta, en la India actual -según Slumdog millionaire- puedes ser raptado por la policía en medio de la calle y desaparecer. ¿No ha visto nadie esa parte de la película? ¿Han telefoneado los periodistas que cubrían la gala de los Oscar a los embajadores de la India en sus respectivos países para que confirmen o desmientan la veracidad de tal información? ¿Ha habido alguna protesta diplomática por parte de las autoridades de aquel país? ¿El Oscar se ha entregado a lo que la película tiene de denuncia de la tortura o a lo que tiene de exaltación de la pobreza? ¿Ha exigido el Gobierno indio alguna rectificación? Por lo visto, las autoridades se han limitado a retirar temporalmente de la miseria a los niños actores. Queda por saber si han liberado a la gente secuestrada en las comisarías.

viernes, enero 26, 2007

intersecciones



El 5 de enero, cuando volvía del trabajo al medio día, en la estación de Sol subió una horda de gente protegida en exceso de un frío que no ha llegado todavía y llena de paquetes de regalos. Entre la montonera había un hombre como de treinta y pocos años, de raza negra, también con un paquete de una tienda de esas que venden muchas prendas igualitas a bajos precios. Se sentó a mi lado, puso su bolsa en el piso, me miró y se agachó hacia el paquete nuevamente, lo recogió diciendo algo entre dientes que no entendí.
Con la bolsa en las piernas me dijo, Es que necesito que veas esto, como eres chica... Sacó un par de zapatos de mujer, inmensos, negros, como forrados de arenitas brillantes, muy escotados en el empeine, planos y con un lazo en la parte de adelante. Los puso sobre sus rodillas y señaló los moños de cada zapato con su dedo índice. Dejó el dedo en el zapato izquierdo y me preguntó, Esto está mal, ¿verdad? Le dije que sí, que me parecía que el moñito de ese zapato estaba pegado al revés, con los dobleces hacia arriba.
Me explico, La vendedora dijo que no importaba, pero yo creo que me engañó porque soy chico, por eso te pregunto a ti, que eres chica… entenderás más... esto es para "madre", mujer de más de cincuenta años; ella se va a fijar.
Yo creía que sí, que ella se iba a dar cuenta, aunque le hice saber que no era un defecto grave, pero le dije que si llevaba el recibo le devolverían el dinero. Él asintió con la cabeza, me dijo que mejor iba a hacer el cambio porque si no, la madre iba a pensar que había ido a comprar un zapato en una tienda y el otro en otra, y no era así. Además le habían costado 30€ ; bastante. Pero eso no era lo peor. Lo más perturbador según me explicó, era que sabía que no habría otro par de esa talla tan grande y que su madre –como suele pasarle con todas la mujeres- lo había enredado con demasiadas especificaciones: ella quería zapatos de tacón y esos eran planos como una abarca, los necesitaba claros y estos eran negros como la noche, se los pidió de piel y estos eran de lo que eran… en fin, no sabía qué hacer porque viajaría a verla al otro día. No tenía más tiempo.
Me mordí la uña con la que le quería sacar un ojo a la niñita embaucadora de la tienda y, como hacen las señoras costeñas con las vueltas del mercado, me la guardé en el sostén y le sonreí a mi vecino. En un derroche de autocontensión, le dije que aunque no pudiera cambiarlos a "Madre" le gustarían, que estaban lindos y elegantes. Que lo del lacito era un defecto menor.
Ya llegaba mi parada. Nos despedimos y él guardó los zapatos en su bolsa. Se quedó sonriente.
Todo el fin de semana pensé en él y en la cara que pondría su mamá al recibir el desacertado regalo de su hijo emigrante y prometedor, colocado como un inserto mudo entre dos encuadres del cortometraje que contaba su incursión, novata y torpe, en la dinámica del consumo.
También pensé que él era mi primer regalo del año. Mi primer personaje de postalita. Y que posiblemente yo era para él algo parecido. Que ambos nos enzarzamos en esa conversación absurda sólo para acompañarnos en algún lote deshabitado de la burbuja de cada uno.
Aunque no hubo desnudeces ni ratos de intimidad, el suceso me recordó En camas separadas, el corto en que un hombre (Joan Dalmau) y una mujer (Lola Dueñas) se encuentran en un vagón solitario del metro, a última hora del día. Él, ya mayor, la mira fijamente y luego le dice que se parece a su esposa. Su esposa ha muerto hace mucho. Ahora no sé muy bien, creo que justo en la noche de bodas o algo así. Ella se siente halagada. Él, después de un rato de conversar y de enseñarle una foto de su supuesta difunta mujer, le pide a ella que le muestre una teta. Ella se descubre un rato. El metro se deitene, como es su parada, se baja. Es coja. Él llega a su casa; su esposa lo espera sin ansiedad. Se acuestan en camas separadas y él le cuenta que vio en el metro a una mujer igual a ella cuando era joven.



Enero 8 de 2007
Madrid

jueves, agosto 31, 2006

la generacion bellota

"La generación actual tiene una forma extraña de autoconciencia y ejerce sobre si una extraña forma de autocrítica. Tiene la conciencia de ser una generación de transición, o mejor todavía, tiene de si el concepto de ser como una mujer encinta: cree estar a punto de dar a luz y espera que nazca un niño fenómeno. Se lee con frecuencia que "se esta a la espera de un Cristóbal Colon, que descubrirá una nueva América del arte, de la civilización, de las costumbres". Se ha leído también que vivimos en una época pedantesca: se espera el nuevo Dante que sintetice poderosamente lo viejo y lo nuevo y proporcione a lo nuevo el impulso vital. Esta forma de pensar, recurriendo a imágenes míticas tomadas del desarrollo histórico del pasado, es de lo mas curioso e interesante para comprender el presente, su vació, su desocupación intelectual y moral. Se trata de una forma de "juicio del después" de las mas sorprendentes. En realidad, con todas las profesiones de fe de carácter espiritualista y voluntarista, historicista y dialéctico, etc., el pensamiento que domina es el evolucionista vulgar, fatalista, positivista. Se podría plantear así la cuestión: cada bellota puede pensar convertirse en encina. Si las bellotas tuviesen una ideología, esta seria precisamente la de
sentirse "cargada" de encinas. Pero en realidad, el 999 por mil de bellotas sirven de pasto a los cerdos y, a lo mas contribuyen a formar salchichas y mortadela".

Antonio Gramsci



Una consigna, entonces, para las virtuosas juventudes uribistas:


¡Vocacion de bellota, por la patria!

miércoles, agosto 09, 2006



..
The tradition of the oppressed teaches us
that the 'state of emergency' in which we live
is not the exception
but the
rule
.



Walter Benjamin
.
Theses on the Philosophy of History
(Spring, 1940) trans. Harry Zohn
. .